Esta bodega, de reciente creación y obra del arquitecto Fernando Redón (Premio Príncipe de Viana de las Artes), se encuentra junto al Monasterio de Irache, en el mismo Camino de Santiago. El viñedo es el alma de Pago de Larrainzar. Por eso se vendimian a mano sus 15 hectáreas, en pequeñas cajas, seleccionando racimo a racimo, para que la uva sea de la mejor calidad. Sólo las uvas seleccionadas llegan a formar parte de Pago de Larrainzar, el único vino de la bodega. Con un enfoque claro hacia la viticultura, como camino para conseguir vinos personales y únicos, podrá conocer su Jardín Vitícola, donde se muestran diferentes formas de conducir y podar el viñedo.